María Cristina López Stewart
Estudiante Universitaria — 21 años.
Antecedentes
María Cristina López Stewart
Estudiante Universitaria — 21 años.
Resumen del caso
María Cristina López Stewart era una estudiante universitaria de Historia de 21 años y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Fue detenida en Santiago el 22 de septiembre de 1974, convirtiéndose en víctima de desaparición forzada durante la dictadura militar chilena.
Foto: Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (Chile)
Museo de la Memoria y los Derechos Humanos[1]
El 22 de septiembre de 1974, en su domicilio de la comuna de las Condes, fue detenida por agentes de la DINA la militante del MIR María Cristina LOPEZ STEWART. Junto con ella fueron detenidos los integrantes de un matrimonio que vivía en el mismo lugar y que fueron liberados tiempo después.
La detenida fue llevada al recinto de José Domingo Cañas donde fue vista por última vez.
La Comisión está convencida de que su desaparición fue obra de agentes del Estado, quienes violaron así sus derechos humanos.
MemoriaViva[2]
Relatos de los Hechos
Fuente: Vicaria de la Solidaridad
Edad a la fecha de la detenció : 21 años
Cédula de Identidad : 6.374.790 de Santiago
Profesión u oficio : estudiante universitaria
Sólo un nombre para muchos, pero, lleno de hermoso contenido, para quienes la conocieron, mi hija menor, con mucho de niña aún, de largos cabellos rubios lacios, eterna sonrisa en los labios y unos dulcísimos ojos castaños.
Fue posiblemente al despertar a la adolescencia donde se marcó en forma definitiva las metas ideales de su vida; como otras adolescentes sueñan con vestidos, fiestas y cosas por el estilo, en ella, de frágil apariencia, este sueño adquiere formas más intensas, más profundas, más universales; así su amor se dirige a todo ser humano desvalido y su ardorosa lucha va encaminada en contra de la pobreza y hacia la búsqueda de una igualdad entre los hombres.
Ya en el liceo comienza a revelarse contra la desigualdad que ve entre sus compañeras y busca la sencillez en su vestimenta como una manera de acercarse a aquellas que materialmente tuvieran menos, (por ejemplo, al llegar a la graduación en el liceo, pidió poder hacerlo con uniforme y no con vestido blanco, que ella consideró como un gasto inútil); no obtuvo permiso y no asistió a la graduación, retirando su diploma posteriormente.
Su vida se vuelve más intensa al ingresar a la universidad para estudiar Historia y Geografía, pues no sólo el estudio le preocupa, sino en mayor importancia sus inquietudes están en el trabajo, en las poblaciones, que se traduce en un constante aprender de las situaciones más difíciles de la vida.
Para Mari, como le decíamos nosotros, no existe entonces un horario, ni domingos ni festivos; parece ser que siente que cada minuto de su existencia es más importante entregado a los demás que dedicado a sí misma, y así va dejando su desbordante alegría y esperanza en hogares más humildes, mientras va aprendiendo la sabiduría de la vida que muchos no llegan jamás a comprender.
De María Cristina puedo decir muchas cosas más; pero quizás todo se puede resumir en lo que alguien dijo:
"
hay dos maneras de concebir el mundo, una, de salvarse sola y la otra esperar hasta el último náufrago.
No dormir esta noche si hay un niño en la calle".
María Critina eligió este último camino.
¿Dónde estará?
Mi hija -militante del MIR- fue detenida por efectivos de la DINA comandados por Osvaldo Romo Mena, el 22 de septoiembre de 1974, en el domicilio de doña Rosalía Martínez Cereceda, ubicado en calle Alonso de Camargo 1107. Desde ese lugar fueron conducidos: María Cristina, Rosalía y su esposo al recinto de detención de José Domingo Cañas.
El día 5 de octubre de 1974, Rosalía M. fue trasladada al pabellón de incomúnicados de Tres Alamos y su esposo el 30 de octubre del mismo año, fechas en que vieron a mi hija por última vez.
De lo ocurrido a María Cristina no nos enteramos hasta un mes después de su detención, por una llamada anónima primero y luego por un llamado de mi hija el día de su cumpleaños -2 de noviembre de 1974-, en esa oportunidad conversó con su padre y conmigo, diciéndonos que se encontraba bien, pero que no podía indicar el lugar donde se encontraba detenida.
Estos hechos y los testimonios entregados por personas que estuvieron con mi hija, prueban la responsabilidad de los organismos de seguridad del régimen en la detención y desaparecimiento de ella y su estadía en el centro de reclusión secreta de José Dgo. Cañas. Así lo han testificado:
Edmundo Lebrecht -actor- detenido la noche del 30 de septiembre de 1974 por la DINA, fue conducido al recinto de José Dgo. Cañas, permaneciendo allí hasta el 3 de noviembre del 74, donde vio y habló con mi hija.
Marta Caballero Santa Cruz declaró…"Durante mi período de reclusión en José Dgo. Cañas, entre los días 4 y 10 de octubre de 1974 -vi a la Srta. M. Cristina López".
Cecilia Jarpa Zúñiga, declaró bajo juramento que… "Efectivamente estuve arrestada en dos oportunidades durante el año 74 junto a María Cristina en el centro de tortura de José Dgo. Cañas, la primera correspondió al período entre el 5 y el 21 de octubre, período durante el cual conviví con ella, dormíamos juntas y conversábamos las veces que los guardias no nos vigilaban. Dejé de verla el 21 cuando fui trasladada al Campamento "Cuatro Alamos".
Con fecha 4 de noviembre volví a José Dgo. Cañas y nuevamente me encontré con M. Cristina. Junto a ella permanecí hasta el 7 de noviembre, fecha en que fui trasladada a "Cuatro Alamos".
A pesar de las pruebas que otorgan todos estos testimonios, las autoridades de gobierno se han negado a reconocer su detención…llegando aún más lejos, al intentar acallar el clamor que surgía en torno a los detenidos desaparecidos, blanqueando su imagen, eludiendo su responsabilidad al montar la internaciónalmente conocida maniobra de la lista de los 119; dos publicaciones aparecidas los días 22 y 24 de julio de 1975: Semanario LEA en Buenos Aires y O'DIA de Brasil en cuyas nóminas aparece mencionada María Cristina.
Denunciamos esto y todos los intentos por detener nuestra lucha.
Recorrimos y golpeamos todas las puertas donde podían y debían darnos una respuesta…sin resultados hasta hoy.
¿Dónde estará?
Recuerdo las visitas a Cuatro Alamos, dos veces por semana, siempre estábamos allí, mi hija Patricia y yo, con solo o con lluvia, siempre con la esperanza de que alguna vez apareciera y pudiéramos hablar con ella, entregarle cosas que le hicieran falta…
Una vez pudimos entrar al lugar de visita de los detenidos en Tres Alamos, nos apuramos para guardar un lugar en la larga banca…esperábamos que ella acudiera a la visita, ya que habíamos entregado su nombre a la entrada, pero pasó el tiempo si que ella apareciera, al fin preguntamos a un guardia quien de malas maneras nos dijo que se había equivocado, y que no había allí nadie de ese nombre. Salimos más tristes que nunca y también con rabia, viendo como se reían de nuestra pena, sin otro aliciente que esperar hasta la próxima visita.
Cuantas veces hicimos colas en SENDET(*), esperando una respuesta porque en todos lados donde uno preguntaba le decían "vaya a SENDET, allí le van a decir donde está". Eso era una burla.
Muchas veces esta situación me ha deprimido hasta el punto de ver casi esfumarse la esperanza de encontrarla, sobre todo cuando salieron las listas de los 119, pero nosotros sabíamos que estaban detenidos aquí; fue un sentimiento muy difícil de explicar y de aceptar. ¿Dónde está?
Entre las compañeras de la Agrupación he encontrado amigas para toda la vida, nos ha unido nuestro dolor y nos hemos fortalecido en la lucha por nuestros seres queridos, aportando cada uno según sus posibilidades. A ellas y a la Vicaría de la Solidaridad les estaré eternamente agradecida. (* SENDET : Secretaría Naciónal de Detenidos. Lugar de Atención: Oficina del primer piso del ex-congreso Naciónal. Dependiendo del Ministerio del Interior. A cargo de: Jorge Espinoza Ulloa.)
SITUACION REPRESIVA
María Cristina López Stewart, estudiante universitaria, soltera, militante del MIR, fue detenida por agentes de la DINA junto a Rosalía Amparo Martínez Cereceda y Julio Laks Feller, cónyuges entre sí, con quienes compartía el domicilio de calle Alonso de Camargo en donde se verificó el arresto el 23 de septiembre de 1974, a las 01:00 hora. Los efectivos de civil, armados, movilizados en varios vehículos, entre ellos camionetas, sin intimar orden alguna procedieron a allanar la vivienda y a golpear a sus moradores. Uno de los aprehensores se identificó diciendo "yo soy Osvaldo Romo". Los tres detenidos fueron trasladados al recinto de la DINA ubicado en José Domingo Cañas con República de Israel, desde donde la afectada desaparece al término de la 1a. quincena de noviembre de 1974.
La familia de María Cristina López Stewart realizó innumerables diligencias y averiguaciones a fin de dar con su paradero, pero todas ellas resultaron infructuosas y aun desconocen la suerte que corrió en manos de la DINA. GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS El 25 de noviembre de 1974, se presentó un recurso de amparo en su favor ante la Corte Marcial, rol 247-74, en el cual se requirió informes a los Ministros del Interior y Defensa Nacional recibiéndose respuestas negativas por cuanto informaron que no se encontraba detenida por orden de esas autoridades. El 27 de diciembre de 1974, compareció ante el Tribunal el recurrente de amparo, abogado Horacio Carvajal Ravest, quien puso en conocimiento de la Corte Marcial que la amparada seguía detenida y que se había obtenido noticias de que estuvo detenida en el Campamento 3 Alamos y que luego habría sido trasladada a una casa de calle José Domingo Cañas pertenecientes a la DINA. El 2 de enero de 1975, la Corte rechazó el recurso de amparo tomando en consideración lo informado por las autoridades administrativas, pese a la clara contradicción con lo informado por la parte recurrente que derechamente manifestó que la afectada se encontraba en poder de la DINA. La Corte, junto con rechazar el recurso remitió los antecedentes al 1er. Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía de Santiago. El 9 de enero, el 1er. Juzgado del Crimen dio inicio a la causa 106.519, ante la cual compareció el denunciante, quien ratificó sus dichos, señalando que la víctima se encontraba recluida en José Domingo Cañas 1315 y que desde ese lugar llamó por teléfono a su casa el 1° de noviembre; también agrega que fue detenida junto a Rosalía Martínez y a su cónyuge, con quienes vivía. En la respectiva orden de investigar diligenciada por la Policía de Investigaciones se informó que se consultó en el SENDET, obteniendo respuesta negativa y que las averiguaciones en los lugares señalados en el proceso no se obtuvieron antecedentes ya que no se registra como detenida. El Tribunal requirió información a los Hospitales de Santiago, al Instituto Médico Legal, al SENDET, cuyas respuestas no entregaron antecedentes al proceso. El 19 de febrero de 1975, la Jueza subrogante, doña Silvia Pérez Pizarro, sobreseyó temporalmente la causa con el fundamento de que, según aparece de los antecedentes, en la desaparición de María Cristina López Stewart, no se encuentra suficientemente justificada la existencia de ningún delito o cuasidelito y no puede avanzarse más en la investigación. El 8 de abril la Corte de Apelaciones de Santiago aprobó dicha resolución, acogiendo lo recomendado por el Fiscal Público, quien luego de realizar un resumen del proceso señala que los Tribunales de Justicia no lograron saber el paradero o qué ha sido de la persona de que trata. Por otra parte, en la resolución de la Corte, no se toma en consideración que en el proceso no existe constancia alguna que se haya realizado diligencia en el recinto de la DINA de José Domingo Cañas, pese a su clara individualización por la parte recurrente. El 28 de julio de 1975, la parte denunciante solicitó el desarchivo de la causa y puso en conocimiento del Tribunal la publicación de la nómina de 119 chilenos presuntamente muertos en el extranjero y en la cual figura María Cristina. El 9 de septiembre el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que no hay antecedente oficial alguno de que las personas nombradas en las nóminas publicadas en "LEA" y "O'DIA hayan fallecido en el extranjero. Luego de este informe, el proceso volvió al archivo. El 29 de marzo de 1979, la causa fue remitida al señor Ministro en Visita Servando Jordán López, quien se encontraba investigando los casos de detenidos desaparecidos del Departamento de Santiago. En la tramitación de la Visita, el 8 de noviembre de 1978, el Ministro del Interior, Sergio Fernández Fernández, informó al señor Ministro que el recinto de José Domingo signado con el número 1367 fue designado por el Ministerio de Tierras y Colonización para uso de la ex-DINA, por lo que efectivamente perteneció a ese organismo. También consta en el cuaderno de la Visita la declaración del Mayor de Ejército Miguel Krassnoff Martchenko, quien expone que efectivamente el recinto de José Domingo Cañas era un lugar de tránsito de detenidos y afirma que allí no se torturaba. En marzo de 1980, el señor Ministro sobreseyó la causa devolviéndola al Juzgado de origen.En 1991, la causa fue nuevamente reabierta por denuncia remitida por la Comisión Verdad y Reconciliación, a la cual se agregó una querella criminal por el delito de secuestro agravado, incomunicación ilegal y prolongada aplicación de tormento y presunto homicidio calificado. En el libelo se hace un resumen detallado de la detención y posterior reclusión de la afectada en el recinto de José Domingo Cañas. Dicha causa fue radicada en el 1er. Juzgado del Crimen de Santiago, con el rol Nro. 140397-6, a diciembre de 1992 se encontraba en estado de sumario.
Relatos de los Hechos
Fuente: elmostrador.cl 7/11/2022
Un libro que comprende los poemas escritos por una joven estudiante de Historia y Geografía de la Universidad de Chile, secuestrada el 22 de septiembre de 1974, a los 21 años, por agentes de la DINA, y posteriormente desaparecida en el marco de la «Operación Colombo», será presentado el jueves próximo en el Museo de la Memoria, a las 19:00 horas.
Se trata de «El cuaderno azul» (Editorial Lom), escrito por María Cristina López Stewart, la menor de cuatro hermanas y ex alumna del Liceo 7 de Providencia. Allí, un mosaico la recuerda a ella y a otras ex alumnas víctimas del terrorismo de Estado. Por el secuestro de la militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) fueron condenados tres ex oficiales del Ejército de Chile.
La recopilación de los 51 poemas, que datan de entre julio y septiembre de 1973, y cuyo título se basa en el cuaderno azul marca «Torre» en que fueron escritos, estuvo a cargo de una de sus hermanas, Patricia López Stewart, y su hija Cristina Alarcón López.
«Hoy día tenemos que avanzar sin retroceder/ni tú ni yo podemos dejar esta tarea/en manos de un destino que no existe/tú, los demás y yo debemos fabricar/el destino de la historia,/podrás no comprender/el sentido de mis frases/podrás decirme muchas cosas,/pero no puedes dejar de mirar/en las murallas», es uno de los versos que recoge el libro, que además cuenta con textos de Elizabeth Lira, Premio Nacional de Humanidades 2017, y el académico Rodrigo Karmy.En el contexto de la revuelta social de octubre de 2019, la familia decidió publicar el texto para dejar como legado a las presentes y futuras generaciones.
Biografía
María Cristina nació el 23 de noviembre de 1952, hija de descendientes españoles y británicos agnósticos, Alberto y Charly, que se habían conocido en la ciudad austral de Punta Arenas.
Era «una familia de puertas y mentes abiertas, donde la conversación de sobremesa dejaba espacio a ideas diversas y a veces contrapuestas», según relata el libro.
«
Hoy los libros y los cuadernos
están en las murallas, en las piedras
o en los postes.
¿Dónde está la historia mejor interpretada?
Los hechos se conocen en la calle
una voz encima de un cajón
un bocinazo en el kiosco de la esquina
bombas explosivas, lacrimógenas, balazos.
Allí está todo, la historia de hoy
y de mañana
«. (21-7-73, «El cuaderno azul»)
Cursó los primeros años de la educación primaria en el colegio Santa Cecilia de La Cisterna, inició su educación secundaria en el Liceo 14 de Las Condes y recibió su licencia de enseñanza media en el Liceo 7 de Providencia.
«Su empatía por los desposeídos y sus inquietudes intelectuales se complementaban con su sensibilidad artística, expresada en su poesía y en estudios de ballet. Fue acaso la conjunción de aquellas características la que Mary encauzaría en una militancia adolescente y hacia una convicción que su madre resumiera en la siguiente frase: «hay dos maneras de concebir el mundo: una, salvarse sola, y la otra, esperar hasta el último náufrago. No dormir esta noche si hay un niño en la calle»», señala el texto. (extracto)
Relatos de los Hechos
Fuente: archivochile.com sin fecha
Tenia 21 años cuando fue detenida el 22 de septiembre de 1974 junto a Rosalía Martínez y Julio Laks en el domicilio de éstos de calle Alonso de Camargo en la comuna de Las Condes. Rosalía, que sobrevivió diría después que pudo identificar entre los aprehensores al agente Osvaldo Romo. Después fueron trasladadas a la casa de José Domingo Cañas donde permanecieron juntas hasta el 5 de octubre de 1974. Rosalía testimonió: "María Cristina no se encontraba bien, estaba enferma con anemia aguda y no se le daba ningún tratamiento. Estaba muy preocupada por su madre.
El día de su cumpleaños hicieron que la llamara por teléfono pero no pudo decirle donde se encontraba. María Cristina quedó muy emocionada y triste". Su madre tampoco olvidaría esa llamada: "Nos dijo que se encontraba bien, pero que no podía indicar el lugar donde se encontraba... Se puso a llorar...". El rastro de María Cristina se perdió para convertirse en una detenida-desaparecida.
Relatos de los Hechos
Fuente: Patricia López Stewart ( hermana)
Varias de las que aquí estamos la conocimos.
Y volví otro día y conversé con todas.
Nuestra madre también iba a preguntar cosas,
Que, cómo estabas, qué decías,
Que dónde estarás María Cristina, Dónde estarás,
Eso era a comienzos de 1975.
Hoy día es casi finales de 1981.
Y te pregunto, nos preguntamos,
Y la gente junta se pregunta,
Que dónde estás, desaparecida?
Pero yo sé donde estás Cristina.
Y estoy orgullosa por eso.
Estás entre 2.500 compañeros, donde van los que combaten,
cuando son apresados.
Estás donde el tirano mantiene a los que no tranzan
estás donde la historia sabe. En la cárcel Cristina,
porque el tirano tiene miedo.
Estás presa por pensar, cuando es peligroso hacerlo,
por oponerte a la injusticia,
al crimen, a la locura uniformada, con uniformes grises,
a la locura con fusiles, a la locura con jueces, con leyes
con embajadores, a la locura del fascismo.
Ese fascismo que es el mismo de siempre.
Ese que queríamos combatir con ideas,
con medio litro de leche para todos los niños de Chile.
con reforma agraria, con pan.
Y esa fue nuestra locura, y es tu prisión hoy día.
Combatir con ideas al que habla disparando,
Al que dialoga encarcelando.
Y hoy día Cristina, estás presa, desaparecida.
Desde hace ocho años.
Yo, hoy día entiendo mejor tu compromiso, tu cariño,
tu confianza en tu partido.
entiendo más a tus amigos, esos de la población,
gente simple, gente pobre,
compañeros tuyos y míos, nuestros.
Creo más y más en ellos,
con quienes tu trabajabas en vez de ir a tus clases a la Uni.
Porque entendiste que la Revolución no es tarea de tardes libres.
Estoy orgullosa de ti Cristina.
Ellos, tus compañeros trabajadores,
tus compañeras mujeres, tus compadres, Cristina
durante estos ochos años estAn, donde tú quisieras estar
en la lucha, sin condiciones,
combatiendo, sin compromisos,
sin debilidades, salvo la del hambre.
Donde tú quisieras estar, hay cientos,
escribiendo LIBERTAD en las murallas hay miles,
son niños, son hombres, son mujeres,
no importa si es peligroso,
sin trucos, ni dobleces,
sin transar, sin desertar,
muchos, así, simplemente arriesgan la vida por escribir una (R) en
las murallas.
Estoy orgullosa de mi pueblo.
Hoy día Cristina estás presa, desaparecida.
Yo estoy libre, estoy segura.
Puedo hablar, puedo decir lo que pienso.
Tuve miedo Cristina y abandoné mi patria y te dejé allá presa.
Por buscarte me siguieron, controlaban mis pasos y mis cartas
vigilaban nuestra casa,
y escapé.
Vivo ahora en un país inmensamente rico.
Aquí no hay poblaciones, Cristina!!
Amigos nuevos nos entienden nos ayudan.
Aquí no corro peligro,
salvo el peligro inmenso de vivir segura.
Salvo el temor constante de fracasar en la tarea.
La tarea de denunciar tu prisión,
de encontrar más compañeros que nos entiendan,
encontrar más amigos que nos soporten que hoy día,
2.500 compañeros estén presos,
sin jucio, sin condena.
Muchos nos entienden y nos ayudan, pero son pocos,
necesitamos muchos más;
porque la tarea es inmensa.
Se trata de dos cosas diferentes,
derrotar el fascismo,
y construir algo nuevo,
convertir en realidad el sueño de nuestro pueblo, tu sueño, mi sueño,
nuestro sueño.
Una sociedad justa, una sociedad libre,
un pueblo alegre.
Venceremos, Cristina, venceremos.
Convertiremos tu prisión en libertad
Convertiremos nuestro mañana, en presente.
Transformaremos nuestro revés en victoria,
y aúnque muchos no lo crean,
tú lo verás, hermana,
te lo prometo.
Venceremos!!!!!!!!!
Tu hermana
Relatos de los Hechos
Fuente: Carmen López Stewart. Santiago, l998.
CS condena a ex agentes de la DINA por los secuestros calificados de María López Stewart y Álvaro Vallejos Villagrán.
diarioconstitucional.cl 7/8/2018
La Corte Suprema condenó a ex integrantes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y un colono de Villa Baviera por su responsabilidad en los delitos de secuestro calificado de María Cristina López Stewart y Álvaro Vallejos Villagrán, ilícitos perpetrados a partir del 23 de septiembre y del 20 de mayo de 1974, respectivamente.
El máximo Tribunal condenó a César Manríquez Bravo, Pedro Espinoza Bravo y Miguel Krasnoff Martchenko a penas de 15 años de presidio como autores del secuestro calificado de María Cristina López Stewart, víctima de la de la denominada
"Operación Colombo".
En tanto, los agentes Manuel Carevic Cubillos, Ricardo Lawrence Mires, Gerardo Godoy García, Ciro Torré Sáez, Nelson Paz Bustamante, Gerardo Meza Acuña, José Ojeda Obando, Nelson Ortiz Vignolo, Claudio Pacheco Fernández, Hermon Alfaro Mundaca, Raúl Rodríguez Ponte, José Aravena Ruiz, José Fuentealba Saldías, Francisco Ferrer Lima, Fernando Lauriani Maturana, Armando Cofré Correa, José Mora Diocares, Moisés Campos Figueroa y Rosa Humilde Ramos Hernández deberán purgar 10 años de presidio, por su responsabilidad como autores del delito.
En la causa, resultaron absueltos por falta de participación en los hechos Óscar La Flor Flores, Sergio Díaz Lara, Roberto Rodríguez Manquel, Rudeslindo Urrutia Jorquera y Orlando Manzo Durán.
En la etapa de investigación, el ministro en visita para causas por violaciones a los derechos humanos Hernán Crisosto Greisse logró establecer los siguientes hechos:
En horas de la madrugada del día 23 de septiembre de 1974, María Cristina López Stewart, de 21 años, estudiante de Historia y Geografía de la Universidad de Chile, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Mir), fue detenida en el inmueble ubicado en calle Alonso de Camargo N° 1107, comuna de Las Condes, por agentes pertenecientes a la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), quienes la trasladaron en una camioneta hasta el recinto de detención clandestino de la DINA denominado "Ollagüe", ubicado en calle José Domingo Cañas N° 1367, de la comuna de Ñuñoa, que era custodiado por guardias armados y al cual solo tenían acceso los agentes de la DINA.
La ofendida López Stewart, durante su estadía en el cuartel de José Domingo Cañas, permaneció sin contacto con el exterior, vendada y amarrada, siendo continuamente sometida a interrogatorios bajo tortura por agentes de la DINA que operaban en dicho cuartel con el propósito de obtener información relativa a integrantes del MIR, para proceder a la detención de otros miembros de esa organización.
La última vez que la víctima fue vista por otros detenidos, ocurrió un día no determinado del mes de noviembre de 1974, encontrándose actualmente desaparecida.
El nombre de María Cristina López Stewart apareció en un listado de 119 personas publicado en la prensa nacional luego que figurara en una lista aparecida en la revista "O'DIA" de Brasil, de 25 de junio de 1975, en la que se daba cuenta que María Cristina López Stewart había muerto en Argentina, junto a otras 58 personas pertenecientes al MIR, a causa de rencillas internas suscitadas entre esos miembros, estableciéndose que las publicaciones que dieron por muerta a la víctima tuvieron su origen en maniobras de desinformación efectuada por agentes de la DINA en el exterior.
"Loro Matías"
En el segundo fallo, la Segunda Sala del máximo Tribunal condenó a Miguel Krassnoff Martchenko, Pedro Espinoza Bravo y Fernando Gómez Segovia a 10 años de presidio, como autor del delito de secuestro del dirigente del MIR Álvaro Modesto Vallejos Villagrán, conocido como "El Loro Matías".
En la causa, se condenó al miembro de la extinta Colonia Dignidad Gerhard Wolfgang Mücke Koschitzke a 3 años y un día de presidio como cómplice del ilícito.
En la etapa de investigación, el ministro en visita para causas por violaciones a los derechos humano Jorge Zepeda Arancibia estableció los siguientes hechos:
a) Álvaro Modesto Vallejos Villagrán, estudiante universitario, miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, fue privado de libertad por agentes armados de la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, el 20 de mayo de 1974, alrededor de las 20:30 horas; su detención se produce en la morada de sus padres, del Pasaje Prat N° 3250, de la comuna de Maipú, y es trasladado al centro de detención clandestina de "Londres N° 38".
Posteriormente, el 29 de julio de 1974, Álvaro Modesto Vallejos Villagrán fue sacado por los agentes del cautiverio y llevado hasta la morada donde había sido detenido dos meses antes, logrando estar breves momentos con su familia, pues, aproximadamente a las 21 horas, los funcionarios aprehensores ingresan a la vivienda, lo sacan de ella y lo suben en la cabina de la camioneta en que se movilizaban.
b) Con posterioridad, Álvaro Modesto Vallejos Villagrán, además del cuartel de "Londres N° 38", es trasladado a los centros de detención y torturas de la Dirección de Inteligencia Nacional "DINA" de "Villa Grimaldi", de "Cuatro Álamos" y de "Colonia Dignidad", manteniéndose desaparecido hasta el día de hoy.
En el aspecto civil, se condenó al Estado de Chile a pagar una indemnización total de $300.000.000 a cónyuge e hija de la víctima.
María Cristina López Stewart Hoja de diario de mil novecientos sesenta y tres
archivochile.com sin fecha
CARTA A: María Cristina López Stewart DE: María Cristina Alarcón Antezana y Patricia López
epistolariodelamemoria.cl 11/09/2020
En la tumba del neoliberalismo me pregunto cual habrá sido el día de tu muerte, cuántas noches habrás visto pasar. No te conozco personalmente, pero llevo tu nombre como mío en alto y con orgullo. Puedo verte en el fuego de las barricadas, y en mis compañeros esperanzados en la misma lucha que diste tú; en las noches teñidas de rojo y en el arte de mi pueblo, estas en todas partes, siempre viva. Espero que tu alma descanse, y puedas presenciar, donde quiera que estés, la liberación del pueblo que fue la luz de tus ojos.
Con mucho cariño,
María Cristina.
(María Cristina Alarcón Antezana, 15 años, sobrina nieta de María Cristina López Stewart)
EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 1974 (Poema)
Diedree Tonini Stewart
Cuando el amor me obligó a dejarte,
llevandome por caminos helados,
tu caminar combativo me acompañaba.
Cuando la nostalgia hacia llorar mi corazón,
los recuerdos de nuestra infancia
me entregaban la risa nuevamente.
2.:
Llegando por fin; la tuya y “VICTORIA” de todos,
¡te sentí tan alegre y tan cercana!
Y en pensamientos bailé una cueca contigo.
Y así de felíz seguía tus quehaceres...
¿Pero, que pasó, querida mía?
Los “SINIESTROS MALDITOS” te enjaularon!!!
¡Y yo no estaba contigo!
Y “ESOS SINIESTROS REPUGNANTES” logran cubrir
con sapos, culebras y panteras sucias
tu lindo cuerpo ...
¡Y tus sufrimientos están clavados
para siempre en mí corazón!
Y en los días negros me persiguen...
¡Y tan valiente como tú
quisiera haber sido!
¿Y tu alma? Tu alma luchadora. ¿Dónde está?:
¡A mi lado y al lado de otros!
¡Síempre estas presente!
¡“ESAS BESTIAS” no lograron extinguir
tu blanca alma!!!
Eso sí que te pregunto querida y también a otros:
¿Serán “AQUELLOS MALVADOS”,
“ESOS”, que maltrataron tu cuerpo,
algún día castigados por la ley y por el mundo?????
Y sí esto sucede, querida mía, te prometo
que en ese dia bailaré la mejor Cueca
¡EN TU HONOR!,
que los mundos hayan visto.
3.:
Tu nombre lo llevo escrito en mis labios.
Mary,,, susurro...
¡Tu no tienes ni siquiera un huerto!
Y para poder llorar por tí:
¡No sé a dónde dejarme tirar!
No alcanzé a decirte que te quiero.
No alcanzé a darte el último beso.
Perdida estás desde hace 30 años.
Me acostumbré a saber que nunca más
regresarás.
Por eso quiero que sepas, que en todas las vidas
yo siempre estoy contigo, mi querida mía
y que nunca te olvidaré.
¡Mary querida, te perdí...
Diedree Tonini Stewart, desde Hamburgo / Alemania, en Septiembre del 2003)
E-Mail: diedreetoninistewart@t-online.de
Urracas y zorzales A María Cristina López Stewart
Martín Faunes Amigo, Santiago, Abril de 1988.
El hombre del abrigo amarillento y la mujer que lo amaba (*) Para María Cristina lópez Stewart
pertenece al libro de Martín Faunes
Profesionales a fines y contrapuestos
Martín Faunes Amigo
Para mí era una novedad ya anunciada, me sacarían de los frentes. Era además algo en lo que aunque no había sido fácil ya estaba de acuerdo, era además la manera lógica de sacar el mejor provecho a los cuadros; las aspiraciones personales era necesario postergarlas, de lo contrario no sólo no tedríamos cómo enfrentar al golpe que vendría en un año o en dos, sino tras él no podríamos sobreponernos o al menos evitar que nos aniquilaran. No había sido fácil aceptarlo, pero había primado la razón, así que ahí iba yo, ex jefe de unidad del frente estudiantil, ex segundo jefe de unidad del GPM de Cerrillos, ex eterno portador de bluyines y bototos, ex muralista apasionado, ex escritor de arengas y discursos. Iba a incorporarme a una unidad de profesionales que tedría una misión especial en una estructura centralizada; y no parecía que me trataran como al joven profesional que se suponía que era: de ojos vendados en el piso de un citroen tipo "sapo", hasta un edificio años cuarenta "en algún lugar de Santiago".Algo después, ya con los ojos destapados, me encuentro en un departamento de aquel edificio; y hay otros dos conmigo, uno de unos veintisiete que parece que conozco, quizá me tocó alguna vez de ayudante o fue mi profesor de laboratorio, sin embargo no estoy seguro ni lo preguntaré. Al otro, de unos veinticinco, no lo he visto jamás, tengo certeza; ambos sin embargo son de los nuestros: gente que aprobó física y cálculo, se les nota por la manera de cómo se observan entre ellos y de cómo me observan a mí mismo y probablemente se preguntan si acaso este mocoso que lleva traje y se nota que es primera vez que lo usa porque le incomoda, podrá ser uno de los de ellos. Ingresa entonces un tercero con aspecto de sabio ingenuo a quien tampoco conozco. Es también mayor que yo por un par de años y no me parece que sea de los nuestros. Es posible que sea un profesional pero de otra disciplina tal vez a fin con la nuestra, tal vez ni siquiera es matemático. Nos saluda con algún tartamudeo. Nos dice que no pertenecerá a esta unidad de manera propiamente tal, pero que cooperará con su jefatura; acto seguido toma asiento en actitud de esperar, pero en realidad se dedica a observarnos a nosotros, los otros tres, haciendo quizá las mismas conjeturas que yo también me hago pero nada digo, y que se hacen también los otros, empaquetados como yo en sus trajes y corbatas, y nada dicen tampoco. Me abstraigo de ellos y de mí mismo, y se me ocurre que en cualquier momento va a entrar un tipo grande de lentes, como alguno de los profesores de máquinas eléctricas o micro ondas, tal vez, o como uno de los tipos astutos que enseñan circuitos o análisis de sistemas. Es que claramente espero a alguien así: profesional experto, profesional sabio. Empieza a sonar una llave en la cerradura y luego el sonido se cambia hacia la cerradura que hay más abajo. Se abre entonces la puerta por fin, e ingresa una chiquilla de metro sesenta, cabello largo, cuerpo frágil y ojos muy dulces que, acaso tenga diecisiete. Es casi una colegiala y, claramente, no es de nuestro gheto, los que aprobamos física y cálculo, constituimos una secta en que de todas maneras nos reconocemos. Es quizá la hija de los dueños de casa y ha hecho ingreso en el momento equivocado. Eso me parece, la chiquilla sin embargo, oh sorpresa: ella, la del cabello rubio, ella, la del metro sesenta, ella, la que en definitiva y de manera evidente no es de las nuestras como por su edad, no puede ser tampoco profesional de ninguna disciplina, nos dice de manera convincente que será jefa de nuestra unidad de profesionales y que no sólo espera hacerlo como corresponde sino aún mejor, mucho mejor. Unos días después, partíamos los cinco a un lugar cerca de una playa donde tendríamos nuestra primera instrucción especial; y la muchacha dulce nos da con creces muestras de saber de qué está hablando y de cómo todo eso ensambla con lo que nosotros sabemos y con las metodologías que nosotros dominamos porque "somos de los nuestros". Así nos gana la chica, así comenzamos a admirarla. Pero la chica sabe también muchas otras cosas, y con el sub jefe de la unidad -él es un humanista, ahora claramente se le nota-, al final de ese día nos deslumbra hablándonos de Auerbach, de Heguel, de los filósofos alemanes y de cómo se llega a través de ellos hasta Marx. Esas fueron las primeras impresiones que tuve de María Cristina López Stewart, y se mezclan con su imagen de muchacha dulce que se me quedó grabada en algún lugar del corazón o del cerebro; son las mismas impresiones que se me ocurre, me asaltarán fugaces como la historia de aquellos años, que se desencadenó violenta a pesar de todo lo bien que lo hicimos, a pesar de toda la razón que teníamos, a pesar de que todo el amor lo llevábamos en la frente.Y tuvimos logros, logros verdaderos e importantes que no son del caso señalar, pero que digo, justificaron con creces nuestros esfuerzos. Y no necesito decir que vino el golpe ni tampoco que sobrevivimos, sí vale la pena que cuente, porque lo recuerdo como ayer: A María Cristina la ví por última vez en un punto en que ella vendría desde Costanera y yo desde Providencia, y ni siquiera nos saludaríamos, intercambiaríamos apenas barretines con tabletas fotográficas en una de las cuales decía que había una militante colaborando. La muchacha dulce apareció en un recodo de ese par de cuadras que serpentean, venía con un disfraz de ejecutiva que bien podía confundir y hacer creer que efectivamente se trataba de una profesional de las nuestras. Además, para mi tranquilidad, en nada se parecía a la de la foto con el letrero "se busca" que publicaban en el diario "La Segunda". Es al mes o a los dos meses de aquel último encuentro, cuando nos avisan que María Cristina ha caído y debemos "guardarnos", porque ella es para los perros un hueso de oro y se la jugarán por hacerla que hable. Sin embargo pasan tres días y pasan cinco, y diez, y al parecer la chica no está hablando; nosotros nos preguntamos si vale la pena su sacrificio y si no es mejor que nos entregue y así tal vez pueda salvarse. En esas condiciones llegamos a octubre, con la moral en el suelo y sabiendo de toda la gente que ya ha caído. Corresponde entonces la caída de Miguel, tremendo y doloroso golpe. El mayor de esos profesionales que éramos se quiebra y nos avisa que escapará al Canadá porque con nuestra unidad descabezada y con todos los planes posiblemente descubiertos, nuestro trabajo carece de sentido; además, en caso de que nos atrapen, él está convencido de que no seremos perdonados, otros militantes sí, pero no nosotros. A pesar del vaticinio adverso, los que quedamos decidimos continuar, todos sabemos que tiene razón, seguramente nuestro trabajo ya está descubierto, es verdad, y es verdad también que a los que hacen el trabajo que hacemos se les asesina; sin embargo nadie dice eso en voz alta, por el contrario, lo que decimos es que el MIR no se asila. Somos dos militantes, más la red que todavía controlamos con aspirantes y ayudistas, y con un nuevo jefe, el sabioingenuo que asume como tal, y ninguno de nosotros lo dice en voz alta tampoco, pero es un hecho que pesa mucho en nuestra decisión el recuerdo de la chica y nuestra necesidad de continuar por ella, de continuar para que su sacrificio no resulte en vano. Por qué no decirlo, es su ejemplo el que nos impulsa y nos permite afrontar las cien peripecias diarias con valentía y orgullo. Es su ejemplo y el ejemplo de Miguel el que nos ayuda a no quebrarnos y así conseguimos todavía algunos logros, e inclusive llevar algún tipo de vida normal en medio del caos; una normalidad que me deja ver de vez en cuando a mi hijo y a mi compañera que pasa a ser mi enlace y contacto. Pero a este grupo de profesionales le faltaban todavía muchos porrazos: a unos dos meses de la caída de Miguel, nuestro nuevo jefe no llega al punto donde se debe encontrar con mi compañera. Es posible que ese punto al que faltó, haya sido alguno de los que venían a continuación de su recorrido después del lugar donde lo emboscaron, que, si es quien creo que es, fue a la salida de su hijo desde el jardín infantil a donde lo llevaban. El sabio-ingenuo-valeroso habría caído junto a su compañera cerca de Plaza Pedro de Valdivia. Mi mujer se quedó esperándolo en Bilbao, unas cuadras más arriba y se salvó por milagro. Hoy, a más de veinticinco años no estoy seguro todavía de si su nombre verdadero era Alejandro De La Barra y si su compañera era entonces Ana María. De ser así, esta historia está bien dedicada a él, a ese sabio ingenuo que no lo era tanto, y que en un punto anterior a aquel fatídico, al saber que entre esa vida normal en medio del caos mi compañera se había quedado esperando mi segundo hijo, se dio el tiempo para, con palabras más sabias que las mías, acurrucarla y advertirle de que se cuidara cien veces más que antes porque si la atrapaban en esas circunstancias nadie podría saber la clase de destino que se le reservaba a nuestro hijo. Ese era Alejandro De La Barra, y si no lo era, le debo igual un homenaje que sabré algún día concretar. Vinieron entonces días aún más difíciles, moralmente más difíciles y penosos. Nada más penoso que darle mil vueltas a aquello de que tal vez, si María Cristina se hubiera atrevido a entregarnos estaría con vida todavía. Ella no había aprobado física ni cálculo pero su vida era más importante que la nuestra, no siento vergüenza por reconocerlo. Así lo sentía yo y también el compadre que se quedó conmigo y con la red, el otro militante, quien, entre ese ejercicio desgraciado que es el culparse y disculparse, quizá como una forma terrible de autocastigo, se dejó atrapar por el alcohol para en menos de seis meses quedar convertido en un guiñapo. De nuestra unidad de profesionales no quedaron sino fragmentos, y yo desde entre ellos intento todavía recuperarme, aunque pasarán treinta años o más, y no lo voy a lograr del todo; me lo indica en la garganta un nudo del cual no puedo safarme y que me obliga a ir recobrando las historias perdidas de nuestra gente. A veces creo que es para esta tarea que sobreviví, para esta misión superior, mi verdadera misión, o eso es lo que siento; y cómo no sentirme feliz cumpliéndola si para revisar sus logros basta leer, adjujnto, la hoja de un diario de vida de María Cristina adolescente, el cual mucho tiempo después me permitiera leer su madre. En él ya se notan los valores con que más tarde la conoceríamos con los cuales se ganaría en miles nuestro respeto y en millones nuestro afecto. Son esos mismos valores los que me permiten entender que escogiera la muerte a entregarnos. María Cristina López Stewart, muchacha dulce, casi escolar diría, digo también que si bien puedo entender que no nos entregara, no voy a entender jamás cómo esos salvajes se pudieron ensañar con ella hasta matarla. No lo entenderé ni siquiera asumiendo que esa jauría de perros pertenecía también a un grupo de profesionales, aunque de un tipo diferente, de un tipo desgraciado y tenebrosamente diferente: profesionales educados en universidades del horror, de la felonía. Universidades donde no les enseñan humanidad ni cuántica, tampoco corazón ni moral, mucho menos conciencia o alma. Pago treinta posgrados a quien encuentre un atizvo de moral en ese grupo de profesionales de vocaciones desalmadas, doctores del horror, maestros del espanto.
María Cristina Lopez Stewart está desaparecida desde el 22 de septiembre de 1974, tenía entonces 21 años, estudiaba historia en la Universidad de Chile, militaba en el MIR. Si usted sabe algo más sobre ella, compártalo con nosotros con un e-mail a mir_historico@hotmail.com Si sabe algo sobre cualquier desaparecido o asesinado por la dictadura, escríbanos también, eso nos ayudará para siempre recordarlos.
Expedientes de la Represión[3]
Operación Colombo, Episodio María López Stewart
- Hernan Crisosto
- 2068-2015
- 2182-98
- 84785-16
- Metropolitana De Santiago
- Casa De Jose Domingo Canas
- Armando Cofre Correa
- Basclay Zapata Reyes
- Cesar Manriquez Bravo
- Ciro Torre Saez
- Claudio Pacheco Fernandez
- Fernando Lauriani Maturana
- Francisco Ferrer Lima
- Gerardo Godoy Garcia
- Gerardo Meza Acuna
- Hermon Alfaro Mundaca
- Jose Aravena Ruiz
- Jose Fuentealba Saldias
- Jose Mora Diocares
- Jose Ojeda Obando
- Manuel Carevic Cubillos
- Miguel Krassnoff Martchenko
- Moises Campos Figueroa
- Nelson Ortiz Vignolo
- Nelson Paz Bustamante
- Pedro Espinoza Bravo
- Raul Rodriguez Ponte
- Ricardo Lawrence Mires
- Rosa Ramos Hernandez
Referencias
- 1Museo de la Memoriahttps://interactivos.museodelamemoria.cl/victims/?p=2145
- 2
- 3Expedientes de la Represiónhttps://expedientesdelarepresion.cl/causa/operacion-colombo-episodio-maria-lopez-stewart/